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Los dioses la quieren muerta, pero Hades los enterrará.
Debería haberlo sabido: no conviene ser insolente con los dioses. Ni enamorarse del dios del Inframundo. Y aún menos dejarse arrastrar a una competición divina.
Pero aquí estoy: atrapada en el Tártaro, el peor lugar del mundo, enfrentándome a
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