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Quienes actúan en el Teatro de los Juegos son tan venerados como temidos: sus asombrosos espectáculos consiguen cambiar mentes, corazones e incluso la realidad misma. Son crueles, casi divinos, letales. A sus dieciocho años, Riven Hesper conoce esos peligros mejor que nadie, después de que un encontronazo con unáJugador se
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